EL NUEVO DUEÑO DE NOMA, UNO DE LOS MEJORES RESTAURANTES DEL MUNDO, EMPEZÓ COMO LAVAPLATOS

Publicado por: | Publicado: marzo 3, 2017 7:02 pm

Fue granjero en Gambia, pescadero y carnicero en Dinamarca y ahora, Ali Sonko es el copropietario de uno de los mejores restaurantes del mundo.

Este gambiano de 62 años, siempre está sonriente y tiene doce hijos. Llegó a Copenhague hace 34 años después de enamorarse de una danesa durante una vacación. Eventualmente consiguió trabajo como lavaplatos en Noma, restaurante con dos estrellas Michelin, que ha encabezado cuatro veces la lista de los 50 mejores restaurantes del mundo y que saltó a la fama por creaciones experimentales que incluyen mugre comestible (en realidad una mezcla de azúcar, malta y harina de avellana).

Tras 14 años de lavar los platos tras comidas como camarones vivos u hormigas con sabor a naranja, Sonko también será el nuevo anfitrión del restaurante. Este acaba de cerrar su establecimiento original para mudarse a otra zona en una locación que tiene como concepto ser una granja urbana, en línea con el movimiento de la cocina nórdica de aprovechar los alimentos que puedan cosecharse en el clima frío.

Sin embargo, Sonko dijo que todavía planea pasar algo de tiempo en el lavadero. “Estoy tan feliz”, dijo durante una entrevista en la que comentó que prefiere hablar de su ascenso que de la política danesa.

Su promoción se produjo mientras Dinamarca ha experimentado un aumento de los sentimientos antiinmigrantes, en parte por el surgimiento de la agrupación de ultraderecha llamada Partido Popular Danés.

René Redzepi, de 39 años, chef y copropietario de Noma, dijo que celebra el ascenso de Sonko porque le recuerda a su padre, un albanés musulmán que huyó de Yugoslavia y trabajó como lavaplatos cuando llegó a Dinamarca.

“Siento una conexión especial con Ali porque mi propio padre se llama Ali y fue un lavaplatos durante casi toda su vida”, dijo Redzepi en entrevista telefónica desde Tulum, en México, donde planea abrir un restaurante temporal en abril. “Ha pasado la mayor parte de su vida en el restaurante, trabaja mucho y casi nunca se toma un día libre. Es un gran ejemplo de un inmigrante que lo ha hecho bien”.

FUENTE: THE NEW YORK TIMES

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