JUAN CARLOS I DE ESPAÑA

Publicado por: | Publicado: febrero 2, 2017 6:06 pm

Juan Carlos I de España (Roma, 5 de enero de 1938) fue rey de España desde el 22 de noviembre de 1975 hasta el 19 de junio de 2014, fecha de su abdicación y del acceso a la jefatura del Estado de su hijo Felipe VI. Ostenta de forma vitalicia la dignidad de rey y es capitán general de las Fuerzas Armadas en la reserva,7 8 9 aunque no ejerce funciones constitucionales sino solo protocolares como miembro de la familia real.

Fue proclamado el 22 de noviembre de 1975, tras la muerte de Francisco Franco, de acuerdo con la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947. La Constitución española, ratificada por referéndum popular el 6 de diciembre de 1978 y promulgada el 27 de diciembre del mismo año, lo reconoce expresamente como rey de España y legítimo heredero de la dinastía histórica de Borbón, otorgándole la jefatura del Estado. La Carta Magna confiere a su dignidad el rango de símbolo de la unidad nacional. Anteriormente a su proclamación, había desempeñado funciones interinas en la jefatura del Estado durante la enfermedad de Franco.

A lo largo de su reinado, el rey gozó de un elevado apoyo popular en España, y en menor grado, en Iberoamérica. Sin embargo, en 2012 esta tendencia cambió de forma drástica y el apoyo se fue reduciendo hasta el punto de que, en abril de 2013, un 53 % de la población desaprobaba la forma en que desempeñaba sus funciones, frente al 42 % que lo aprobaba, si bien siguió manteniendo una valoración positiva superior al resto de instituciones del sistema político español. No obstante, tres meses después de este dato, la confianza ciudadana en España subió ocho puntos hasta situarse en el 50 % de aprobación.

El papel del rey en la Transición española y su intervención durante el intento de golpe de Estado de 1981, su apoyo a la unidad europea y su contribución a la hora de estrechar relaciones diplomáticas, han sido objeto de diversos homenajes, reconocimientos, premios y galardones internacionales como el Premio Carlomagno (1982),el Premio Félix Houphouët-Boigny para la Búsqueda de la Paz de la Unesco (1995), la «Medalla de la Democracia» de la Universidad Yeshiva (1997), el Premio «Estadista Mundial» de la Fundación Appeal of Conscience (1997) el Premio Estatal de la Federación Rusa (2011), entre otros.Sobre su papel durante los primeros años de su reinado, la revista Time publicaría que el rey Juan Carlos surgió «como uno de los héroes más improbables e inspiradores de la libertad del siglo XX, desafiando un intento de golpe militar que buscaba subvertir a la joven democracia posfranquista de España».

El 2 de junio de 2014, anunció su abdicación de la corona de España.18 El 19 de junio de 2014 le sucedió su hijo, Felipe, tras la aprobación de la Ley Orgánica 3/2014, de 18 de junio, tal y como establece el artículo 57.5 del texto constitucional.

Juan Carlos en su infancia.
Bautizado como Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón, Juan Carlos I es nieto por vía paterna de Alfonso XIII, hijo del matrimonio habido entre Juan de Borbón y Battenberg, conde de Barcelona, y de María de las Mercedes de Borbón y Orleans.

Juanito, como lo llaman sus más cercanos para diferenciarlo de su padre, Juan de Borbón,20 nació, como se desprende de un comunicado de la Casa Real Española, en un apartamento del edificio situado en el número 122 del viale dei Parioli de Roma (Italia), ciudad donde vivían sus padres, durante el exilio de la Familia Real, ausente de España desde la proclamación de la Segunda República en 1931. Fue bautizado el 26 de enero de 1938 en la capilla de la Orden de Malta de Roma por el cardenal secretario de Estado de la Santa Sede, monseñor Eugenio Pacelli, futuro papa Pío XII. Su abuela paterna, la reina Victoria Eugenia, fue la madrina, y su abuelo materno, Carlos Tancredo de Borbón-Dos Sicilias, príncipe de las Dos Sicilias e infante de España, el padrino. En 1942 se trasladó junto con el resto de su familia a Lausana, en Suiza.

En una entrevista celebrada el 25 de agosto de 1948 entre Franco y el conde de Barcelona en el golfo de Vizcaya, se acordó que el príncipe se trasladaría a España para cursar allí sus estudios. El 8 de noviembre de 1948, a los diez años de edad, Juan Carlos pisó por primera vez suelo español. Allí estudiaría durante ese año académico. Tras el verano de 1949, sin embargo, el deterioro de las relaciones entre Franco y don Juan llevarían a este último a decidir que su hijo no volviera por el momento a España.

Tras un año en Estoril, Juan de Borbón accedió a que Juan Carlos regresara a España en el otoño de 1950 para continuar sus estudios, en esta ocasión acompañado de su hermano menor Alfonso. Para el verano de 1954, Juan Carlos había terminado el bachillerato. Posteriormente realizó su instrucción militar en la Academia General Militar de Zaragoza (1955-1957), en la Escuela Naval Militar de Marín en Pontevedra (1957-1958) y finalmente en la Academia General del Aire de San Javier en Murcia (1958-1959). Completó su formación en la Universidad Complutense de Madrid, donde cursó estudios de Derecho Político e Internacional, Economía y Hacienda Pública.

Durante las vacaciones de Semana Santa de 1956, el 29 de marzo, Jueves Santo, en la residencia familiar de Estoril, llamada todavía hoy Villa Giralda, a Juan Carlos, que ya tenía 18 años cumplidos, se le disparó accidentalmente un revólver mientras jugaba en el desván de la casa con su hermano menor, Alfonso, lo que causaría la muerte de Alfonso. El hermano mayor del conde de Barcelona y tío de Juan Carlos, Jaime de Borbón, solicitaría meses después una investigación judicial del suceso; petición calificada por el historiador Paul Preston como de inaudita «insensibilidad y pura malevolencia» y que seguramente fue motivada por procurarse beneficios políticos a su propia causa.

El 13 de septiembre de 1961 se anunció oficialmente el compromiso de Juan Carlos con la princesa Sofía de Grecia, su prima tercera. Ocho meses después, el 14 de mayo de 1962, la pareja contraía matrimonio en Atenas por los ritos ortodoxo y católico. Con anterioridad a su celebración, Franco había manifestado su interés en que Juan Carlos y Sofía vivieran en España, de modo que, a principios de 1963, y a pesar de la oposición inicial de Juan de Borbón, el matrimonio se trasladaba a Madrid para fijar su residencia en el Palacio de La Zarzuela.

El 5 de marzo de 1966, se celebró una reunión del Consejo Privado del Conde de Barcelona en Estoril para conmemorar el veinticinco aniversario de la muerte de Alfonso XIII, a la que había sido invitado Juan Carlos. La reunión debía ser un acto de reafirmación de los derechos dinásticos de Juan de Borbón. Pese a que dos meses antes, Juan Carlos había declarado que «jamás» aceptaría la Corona mientras viviera su padre, decidió no asistir a la reunión a instancias de su esposa, Sofía de Grecia, utilizando como pretexto una indisposición. Juan de Borbón consideró aquel hecho como una ruptura de la unidad dinástica por parte de Juan Carlos.

Príncipe de España (1969-1975)

Juan Carlos de Borbón, príncipe de España, en 1971.
En virtud de la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947, Franco nombró Juan Carlos como sucesor a título de rey, nombramiento ratificado por las Cortes Españolas el 22 de julio de 1969, ante las que el joven príncipe prestaría juramento el mismo día de guardar y hacer guardar las Leyes Fundamentales del Reino y los principios del Movimiento Nacional, es decir, el ideario franquista. No obstante, se basó en las facultades que dichas leyes le otorgaban para impulsar el cambio de régimen y facilitar el advenimiento de la democracia.

Siguiendo las reglas dinásticas, la sucesión hubiera debido recaer en su padre, Juan de Borbón y Battenberg, tercer hijo y heredero del rey Alfonso XIII. Sin embargo, las no muy cordiales relaciones entre Juan y Franco determinaron el salto en la línea de sucesión y el nombramiento de Juan Carlos como príncipe de España, título de nuevo cuño con el que Franco pretendía salvar distancias con respecto a la monarquía liberal. Dicho salto fue aceptado por el príncipe Juan Carlos, creando un conflicto interno en la Casa Real de Borbón. El Conde de Barcelona no renunciaría oficialmente a sus derechos sucesorios hasta 1977.

El general Franco es verdaderamente una figura decisiva históricamente y políticamente para España. Él es uno de los que nos sacó y resolvió nuestra crisis de 1936. Después de esto, él actuó políticamente para sacarnos de la Segunda Guerra Mundial. Y por esto, durante los últimos treinta años, él ha sentado las bases para el desarrollo de hoy día (…). Para mí es un ejemplo viviente, día a día, por su desempeño patriótico al servicio de España y, por esto, yo tengo por él un gran afecto y admiración.
—Entrevista concedida en 1969 en los jardines del Palacio de La Zarzuela para la televisión francesa.
Juan Carlos I asumió interinamente la jefatura del Estado entre el 19 de julio al 2 de septiembre de 1974, y después desde el 30 de octubre al 20 de noviembre de 1975 por enfermedades de Franco. El 9 de julio de 1974, Franco era ingresado por una flebitis en la pierna derecha. Antes de partir hacia el hospital, llamó al presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro, y al presidente de las Cortes Españolas, Alejandro Rodríguez de Valcárcel, para que prepararan el traspaso interino de poderes al príncipe. Con todo, dos días más tarde, Juan Carlos, que no quería un traspaso interino por parte de Franco, intentó persuadir a Arias para que hiciera ver al dictador que debía traspasarle el poder de manera definitiva. Ante la negativa del presidente del Gobierno, el príncipe pidió a Franco que no firmara el decreto de traspaso. El 19 de julio, el estado del dictador se agravó, por lo que Arias acudió al hospital para que aprobara el traspaso. El yerno de Franco, Cristóbal Martínez-Bordiú, intentó impedir que Arias entrara en la habitación del jefe del Estado. Finalmente consiguió acceder, tras lo cual convenció al dictador para que cediera el poder de manera interina, lo que provocó la furia del marqués de Villaverde y de la esposa del dictador, Carmen Polo. Juan Carlos asumía por primera vez la jefatura del Estado de manera interina.

Tras un nuevo empeoramiento de la salud de Franco, el 23 de octubre de 1975, Valcárcel y Arias Navarro acudieron a La Zarzuela para proponer al príncipe que asumiera de nuevo interinamente la jefatura del Estado. Juan Carlos se negó si la sustitución no era definitiva. El 30 de octubre, Franco padeció una peritonitis. Informado de la gravedad de su estado por el equipo médico que lo atendía, el dictador ordenó su sustitución por parte del príncipe Juan Carlos, lo que este aceptó, una vez tuvo la certeza de que la enfermedad del dictador era terminal.

Reinado (1975-2014)
Al anunciarse la muerte de Franco (20 de noviembre de 1975), juró acatar los Principios del Movimiento Nacional, destinados a perpetuar el franquismo. Fue proclamado rey de España por las Cortes Españolas como Juan Carlos I de España el 22 de noviembre de 1975 y exaltado al trono el 27 de noviembre con una ceremonia de unción llamada: «Misa de Espíritu Santo» (el equivalente a una coronación) celebrada en la histórica Iglesia de San Jerónimo el Real de Madrid. Pese a haber jurado fidelidad a las leyes del Movimiento, con su actitud, promovió y alentó30 28 la Ley para la Reforma Política, que fue votada por el Congreso de los Diputados el 18 de noviembre de 1976 y aprobada en referéndum con un abrumador apoyo del 94%, lo que inició la Transición Española hacia la democracia.

El 14 de mayo de 1977, su padre, el Conde de Barcelona, renunció a sus derechos dinásticos históricos y a la jefatura de la Casa Real en la persona de Juan Carlos, una vez que hubo constatado la imposibilidad de acceder personalmente al trono. Con esta renuncia se reanudaba la dinastía histórica; y de esta forma, tras la proclamación de Juan Carlos I como rey de España y con la renuncia de Juan de Borbón a sus derechos, Felipe se convirtió en Heredero de la Corona y asumió el título de Príncipe de Asturias el 1 de noviembre de 1977. Don Juan efectuó su renuncia en un acto en donde estuvo presente, entre muchos, Landelino Lavilla en calidad de Notario Mayor del Reino; tras la ceremonia Don Juan declaró que renunciaba «con mucho amor a España y cariño por mi hijo».

El 22 de junio de 1977, Juan Carlos I envió una carta al sah de Irán, Reza Pahleví, en la que confirmaba su apuesta por la democracia, pero veía peligrar la monarquía, puesto que Adolfo Suárez, el candidato de su «plena confianza» y que consideraba soporte del sistema monárquico, carecía de las fuentes externas de financiación que disponían otras ideologías como la derecha, los comunistas y los socialistas, recalcando de estos últimos su ideología marxista (el PSOE se definió como tal hasta 1979). Finalmente, el rey solicitaba al sah «en nombre del partido político del presidente Suárez» un préstamo de diez millones de dólares como su «contribución personal al fortalecimiento de la monarquía española». La carta fue desvelada tras la publicación en 1991 del diario de Asadollah Alam, ministro del Interior y primer ministro del sah.

Primera firma de Juan Carlos I como Rey de España, localizada en el acta de entrega del cadáver de Francisco Franco al abad del Valle de los Caídos. Es la única vez que firmó con la clásica fórmula de “Yo, el Rey”.
Durante su reinado se aprobó la Constitución española, que define las funciones del rey, suprimiendo toda participación política de la Corona y convirtiendo España en una monarquía parlamentaria de corte europeo occidental; asimismo, el artículo 57 de la Constitución le reconoce como el heredero legítimo de la «dinastía histórica». La Constitución fue ratificada en referéndum del 6 de diciembre y el rey la sancionó el 27 de diciembre.

La Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la Patria, no puede tolerar, en forma alguna, acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático que la Constitución votada por el pueblo español determinó en su día a través de referéndum.
—Discurso televisado del rey Juan Carlos en la madrugada del 24 de febrero de 1981.
Uno de los momentos más graves a los que tuvo que hacer frente el rey Juan Carlos I fue el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, el conocido como «23-F». Ese día, durante la segunda votación de la investidura del candidato a la Presidencia del Gobierno Leopoldo Calvo-Sotelo, se produjo la toma del Congreso de los Diputados por parte de fuerzas de la Guardia Civil al mando del teniente coronel Antonio Tejero. Simultáneamente en la Capitanía General de la III Región Militar (Valencia) el teniente general Jaime Miláns del Bosch ocupó las calles de la ciudad con tanques y hubo diversos conatos en otros puntos, tales como la toma de los estudios de Televisión Española en Prado del Rey (Madrid).

La intervención televisiva de Juan Carlos I desautorizando el golpe acabó con la insurrección, que pensaba contar con el apoyo de la Corona, y contribuyó a aumentar su carisma entre sectores políticos que hasta entonces no eran muy afines a la forma de gobierno monárquica. Después de este conflicto la monarquía quedó definitivamente consolidada.

El 9 de febrero de 2012, el semanario alemán Der Spiegel publicó un cable diplomático desclasificado por Alemania según el cual el rey habría mostrado simpatía por los golpistas durante un encuentro con el entonces embajador de Alemania en España, Lothar Lahn. En respuesta, Rafael Spottorno, jefe de la Casa del Rey, desmintió esta atribuida simpatía y afirmó: «Ni su Majestad ni la Casa Real acostumbran a valorar escritos u opiniones de terceros, que es una responsabilidad exclusiva de sus autores y que, en este caso, no se compadecen con la realidad de unos hechos, cuyo desarrollo y corolario final son de público conocimiento».
Juan Carlos I en 2003.
En 1992, ante las especulaciones acerca de que Juan Carlos mantenía una relación sentimental con la catalana Marta Gayá, tanto el jefe de la Casa del Rey, Sabino Fernández Campo, como el presidente del Gobierno, Felipe González, manifestaron su preocupación sobre que se pudiera haber orquestado una campaña contra el rey.

La publicación en 1993 por el aristócrata José Luis de Vilallonga de El Rey, última biografía autorizada hasta el momento por el rey Juan Carlos, suscitó controversia, por cuanto la edición española omitía comentarios de Juan Carlos I acerca del que sí aparecían en otras ediciones europeas del libro, del mismo modo que ponía en boca de Vilallonga comentarios que en otras ediciones se atribuían al propio Juan Carlos.

Junto a la crisis económica, me preocupa también enormemente la desconfianza que parece estar extendiéndose en algunos sectores de la opinión pública respecto a la credibilidad y prestigio de algunas de nuestras instituciones. Necesitamos rigor, seriedad y ejemplaridad en todos los sentidos. Todos, sobre todo las personas con responsabilidades públicas, tenemos el deber de observar un comportamiento adecuado, un comportamiento ejemplar.
Cuando se producen conductas irregulares que no se ajustan a la legalidad o a la ética, es natural que la sociedad reaccione. Afortunadamente vivimos en un Estado de Derecho, y cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley. La justicia es igual para todos.
—Mensaje de Nochebuena del rey Juan Carlos de 24 de diciembre de 2011.
El 12 de diciembre de 2011, tras las informaciones aparecidas en los medios de comunicación acerca de la probable imputación por malversación, fraude, prevaricación, falsedad y blanqueo de capitales del yerno del Rey, Iñaki Urdangarin, duque consorte de Palma de Mallorca, La Zarzuela anunció que lo apartaba de todos los actos institucionales, por entender que su conducta no había sido «ejemplar».Además, durante su tradicional mensaje de Nochebuena, el Rey insistió en la necesidad de un comportamiento ejemplar por parte de todas las personas con responsabilidades públicas, tras lo que afirmó que «la justicia es igual para todos», lo que se interpretó como una alusión a la probable imputación de su yerno.Con todo, tras su discurso en la solemne apertura de la X Legislatura, el 27 de diciembre, el rey Juan Carlos lamentó que se hubiera personalizado su mensaje de Navidad. Dos días más tarde, el juez instructor José Castro imputaba a Iñaki Urdangarin.

Durante su declaración ante el juez instructor en Palma, los días 25, 26 y 27 de febrero de 2012, Urdangarin manifestó que el Rey le había pedido que abandonara sus negocios en marzo de 2006. Sin embargo, el 16 de abril de 2012, se hicieron públicos tres correos electrónicos escritos por Urdangarin y aportados al juez instructor por su exsocio, Diego Torres, que implicarían al Rey en negocios a favor de su yerno con posterioridad a esa fecha.

Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir.
—Palabras del rey Juan Carlos tras recibir el alta hospitalaria el 18 de abril de 2012.
El 14 de abril de 2012, Juan Carlos I sufrió una fractura de cadera durante una cacería de elefantes a la que había sido invitado en Botsuana, lo que levantó críticas desde distintos ámbitos debido a que ocurrió en la peor semana de la crisis económica y tras un discurso en el que el Rey había pedido “rigor” y “sacrificios” a los españoles. Mientras que Partido Popular y Partido Socialista no quisieron valorar públicamente el percance, Izquierda Plural, Unión Progreso y Democracia y Esquerra Republicana de Catalunya anunciaron que preguntarían al Gobierno por este asunto en el Congreso de los Diputados. El lendakari, Patxi López, afirmó que «no estaría mal» una disculpa pública por parte del monarca.El 18 de abril, al salir del hospital donde fue intervenido, el Rey se disculpó públicamente por esos hechos, situación sin precedentes desde que comenzara su reinado,calificada como un episodio absolutamente nuevo en toda la historia de la realeza.

En el año 2013, a raíz de salir a la luz la «estrecha relación» que el rey mantenía con la empresaria alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein, algunos medios de comunicación hicieron público que la Casa del Rey, utilizando dos millones de euros procedentes de fondos públicos de Patrimonio Nacional, remodeló profundamente la finca La Angorrilla —lugar muy cercano al Palacio de la Zarzuela, donde durante varios años habría vivido Corinna.

Presidentes del Gobierno en su reinado
Carlos Arias Navarro (1974-1976): presidió las primeras reformas democráticas. Sus continuas desafecciones al ritmo e intensidad de los cambios impulsados por el monarca y su insistencia en preservar el legado del dictador Francisco Franco, propiciaron finalmente su cese. El 1 de julio de 1976, tras una tensa reunión con el rey, Arias Navarro presentó finalmente su dimisión.
Adolfo Suárez (1976-1981), UCD: apoyado por un grupo de políticos de su generación, que habían llegado a las convicciones democráticas por diversos caminos, entre 1976 y 1979, desmontó el régimen franquista mediante la estrategia de las sucesivas y profundas reformas internas estrictamente acordes con la letra de las Leyes del Movimiento. Hitos claves en su periodo fueron la aprobación del Proyecto de reforma política y las primeras elecciones generales libres (1977), de las que emergieron unas Cortes constituyentes que redactaron y aprobaron la Constitución española (1978) aún vigente. Dimitió en 1981 cansado de la creciente presión de los partidos de izquierda y de las tensiones en su propio partido, UCD.

José Luis Rodríguez Zapatero prometiendo su cargo por segunda vez ante los reyes de España, Juan Carlos I y Sofía.
Leopoldo Calvo-Sotelo (1981-1982), UCD: durante su mandato, la decisión más relevante fue la adhesión de España a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que fue muy disputada por la oposición dirigida por el Partido Socialista Obrero Español. En su corto periodo se abortaron las últimas intentonas golpistas. También, se produjo la aprobación de la tan esperada Ley del Divorcio.
Felipe González (1982-1996), PSOE: los hechos más destacables de su larga presidencia fueron el ingreso en la OTAN, del que antes era opositor y que fue revalidado por un referéndum en 1986, el ingreso en la Comunidad Económica Europea (actual Unión Europea) y la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona y de la Exposición Universal de Sevilla en 1992. Su profunda modernización económica, social y de infraestructuras, apoyada por sucesivas mayorías absolutas, se vio empañada en sus últimos años por una profunda crisis económica, un estado de corrupción casi generalizado y el escándalo de los GAL, una trama de terrorismo de Estado contra ETA. En lo referente a sus relaciones con el monarca, la percepción externa es que fueron bastante cordiales, aunque ocurrieron hechos puntuales como un escándalo de espionaje ilegal perpetrado por el CESID a diversas figuras entre las que se encontraba el rey.
José María Aznar (1996-2004), PP: En líneas generales, tanto con Felipe González como con José María Aznar, a medida que la Transición a la democracia iba dejando paso a varias décadas de normalidad democrática, se observaba que el papel político del rey disminuía. Tres días antes de las elecciones de 2004, a las que Aznar había decidido no presentarse, ocurrieron los atentados terroristas del 11-M en Madrid. En esta jornada de luto, el rey dirigió un discurso a la nación.
Abdicación de Juan Carlos I

El 2 de junio de 2014 Juan Carlos I manifestó su disposición a renunciar en su hijo Felipe, que asumió el cargo con el nombre de Felipe VI. La abdicación se produce de acuerdo con la fórmula recogida en la Carta Magna, concretamente en el título segundo de la misma (De la Corona española) en favor de su hijo. Tal como estipula la constitución es necesaria una ley orgánica para aplicar dicha sucesión, que fue aprobada por las Cortes Generales y sancionada en un acto solemne. En el Congreso de los Diputados dicha ley fue ampliamente respaldada: de 350 escaños, que posee la cámara, contó con 299 votos a favor, 23 abstenciones y 19 votos negativos. En el Senado contó con una amplio respaldo: 233 votos a favor, 5 en contra y 20 abstenciones de los 266 posibles.

El mismo día de hacerse público el anuncio, los principales partidos republicanos, como IU, BNG y ERC, así como movimientos sociales antimonárquicos y radicalistas, como la Coordinadora 25-S y el Movimiento 15-M, convocaron manifestaciones en las principales capitales del país y en otros municipios, difundidas a través de las redes sociales, para reivindicar la república y la celebración de un referéndum sobre la forma de Estado, a las que asistieron decenas de miles de personas. En dichas manifestaciones se pudieron observar numerosas banderas tricolores republicanas. En Cataluña, las manifestaciones fueron principalmente convocadas por ERC, mediante un llamamiento para apoyar una república catalana independiente; en dichas manifestaciones, sumándose a la tricolor, se observaron banderas catalanas independentistas y pancartas a favor de la secesión de Cataluña. Similar situación se produjo en Galicia, cuyas manifestaciones fueron apoyadas, entre otros mentados, por el BNG y Nós-Unidade Popular, ambos a favor de la autodeterminación de Galicia; observándose banderas gallegas independentistas y consignas a favor de una república gallega independiente. El sábado 7 de junio, se impulsaron nuevamente, entre otros, por plataformas y partidos ya mencionados, manifestaciones en más de 40 ciudades españolas, reiterando la demanda anterior. La presencia en esta convocatoria fue bastante menor que la que precedió el día. La participación, en ambas manifestaciones, fue muy inferior a la de otras convocatorias a favor de la república desde la restauración de la monarquía

Valoración
Confianza ciudadana

Según sondeos de opinión, durante la mayor parte de su reinado el rey gozó de un nivel de popularidad muy elevado en España y en ciertas partes de Iberoamérica, donde llegó a ser considerado el líder más popular en 2008. Su figura, considerada una garantía de orden y estabilidad, siempre gozó de un elevado apoyo popular, incluso durante los primeros años de la crisis económica iniciada en 2008, mientras se producía un profundo desencanto ciudadano hacia el resto de instituciones del Estado.

Sin embargo, esta tendencia sufrió el primer cambio drástico en abril de 2012, tras una cacería llevada a cabo en Botsuana durante los peores momentos de la crisis económica. En aquel momento, el apoyo de la población, que se encontraba en el 74 %, cayó hasta el 52 %. A pesar de que el porcentaje de aprobación creció lentamente y se situó en diciembre del mismo año en el 58 %, en 2013 este porcentaje se desplomó. En abril de aquel año, por primera vez, y pese a seguir siendo la figura del sistema político español con mejor valoración —por encima de los Ayuntamientos, el Parlamento, el Gobierno, los partidos políticos y los representantes políticos—, la mayoría de la población, un 53 %, desaprobaba la forma en que el rey desempeñaba sus funciones, frente al 42 % que lo aprobaba. No obstante, dos meses después de este dato, la confianza ciudadana subió ocho puntos porcentuales hasta situarse en el 50 % de aprobación. A pesar de situarse lejos de los datos obtenidos en años anteriores, el apoyo ciudadano seguía siendo superior al obtenido por el resto de instituciones del sistema político español y también superior al obtenido por otros jefes de Estado en sus respectivos países (como en Estados Unidos, Francia o Italia).

En un sondeo de opinión realizado en junio de 2014, pocos días después de anunciarse su abdicación, el rey Juan Carlos obtuvo un 6,9 sobre 10 a la hora de calificar el respeto que inspiraba su figura entre la ciudadanía.

Punto de vista de los historiadores
Según José Álvarez Junco

El rey Juan Carlos desempeñó su papel de forma positiva durante la Transición. Pudo intentar acumular poder, porque eso es lo que le ofrecía la legislación franquista, pero comprendió, lo que demuestra su inteligencia, que la opinión no iba a consentirlo, y ofreció a las fuerzas políticas en pugna limitarse a un papel moderador.
Los partidos comprendieron que, en aquel momento de radical enfrentamiento, podía ser útil tener un árbitro. Porque el escenario político, en 1975-1976, estaba paralizado… El Rey ayudó a salir de esa situación, facilitando el acuerdo: garantizó a la oposición un proceso democrático y abierto y a los leales al régimen orden y ausencia de cambios revolucionarios, depuraciones y represalias. Gracias a su actitud, desde luego, y a la sensatez y los miedos de otros muchos, el final de la dictadura fue menos traumático de lo temido. La opinión pública se lo agradeció y se creó, no un monarquismo de fondo, sino una amplia corriente de benevolencia juancarlista. Una benevolencia que ha disminuido en los últimos tiempos, como todos sabemos, por diversos errores cometido por él mismo y su familia política.
Según Santos Juliá

La abdicación del rey Juan Carlos I cierra el mejor y más fructífero periodo de la monarquía constitucional en España.[…]
La duración del reinado de Juan Carlos I ha roto esa especie de maleficio que ha llevado a España al primer lugar de la clasificación de reyes depuestos. La razón consiste en que, por vez primera en nuestra historia, la monarquía se ha reconciliado definitivamente con la democracia, y no porque haya sido un rey demócrata sino porque la Constitución de 1978 relegó al olvido una constante de las constituciones españolas del siglo XIX: que el Rey era, con las Cortes, soberano.
Liquidada la soberanía regia, convertidos pues todos los españoles en único sujeto de soberanía, España entró en un proceso de construcción de un Estado democrático que procedió a una profunda distribución del poder territorial con el desarrollo de las autonomías regionales.
Según Juan Pablo Fusi

La significación histórica de la figura de Juan Carlos I parece indubitable, evidente: contra los proyectos continuistas de la dictadura de Franco (1939-1975) —que con el nombramiento en 1969 de don Juan Carlos como heredero a título de rey creyó garantizar la prolongación del franquismo en una monarquía del 18 de julio—, la monarquía del rey Juan Carlos vio el restablecimiento de la democracia en España.[…]
Con la Constitución de 1978, España se configuró como una monarquía democrática —en la que el Rey perdía todo poder ejecutivo— y como un Estado autonómico que confería un alto grado de autogobierno a nacionalidades (Cataluña, País Vasco, Galicia) y regiones. A pesar del terrorismo de la organización vasca ETA —850 muertos entre 1975 y 2011—, la democratización española cristalizó en un régimen estable y plural, integrado en la Unión Europea desde 1985, y (hasta la crisis de 2008) en una de las economías más dinámicas de Europa.[…]
El cambio histórico había sido extraordinario. Para la democracia española, en 1931 la monarquía había sido el problema; en 1975, la monarquía había sido la solución.
Según Victoria Prego, autora del libro Así se hizo la Transición (1995)

[…]Por medio de la Constitución el Rey devuelve al pueblo todos los poderes que había heredado del general Franco y pasa a continuación a ser un «Rey constitucional», es decir, que reina pero no gobierna.
Todavía tendría el Rey que intervenir directísimamente en los acontecimientos de la vida nacional por última vez. El intento de golpe de Estado de febrero de 1981 fue llevado al fracaso por la actitud de Don Juan Carlos. No olvidemos que la mayor parte de los capitanes generales de las regiones militares se pusieron a las órdenes de Su Majestad. Para lo que Su Majestad ordenara. De modo que si el Rey hubiera alentado realmente el golpe, éste hubiera triunfado sin ninguna duda. Ahí el Rey se ganó el respeto y el cariño de todos los españoles sin excepción, que vieron en él definitivamente al hombre dedicado al servicio de España y de las libertades de los españoles.[…]
Sus últimos errores no ocuparán un lugar de primer nivel en la Historia de España. Sí lo ocupará su aportación a la libertad y al bienestar de los españoles y su lucha sostenida porque la democracia en nuestro país se asentara definitivamente. Como, a pesar de todos los problemas que la aquejan en la actualidad, así ha sido.
Según Charles Powell

Tras la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, las acciones del Rey siguieron la doble lógica de lo que el politólogo Giuseppe di Palma ha definido como legitimación retrospectiva (o «hacia atrás») y legitimación prospectiva (o «hacia delante»). Por un lado, la oposición antifranquista sólo aceptaba la Monarquía en la medida en que ésta contribuyese a traer la democracia y demostrase ser compatible con ella… Al mismo tiempo, los sectores de la sociedad más reacios al cambio sólo aceptarían la democracia si era compatible con la Monarquía… Esta doble tarea llevaba implícita una cierta contradicción, ya que la legitimación prospectiva requería la identificación de la Monarquía con los valores democráticos y la legitimación retrospectiva con el pasado autoritario.[…]
En cierta medida, dicha ambigüedad fue la que hizo posible el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981… La actuación de algunos capitanes generales durante la crisis demostró que su relación con el Rey era todavía de naturaleza preconstitucional, y que para un sector importante de las Fuerzas Armadas su única vinculación efectiva con el Estado se producía a través de Don Juan Carlos, y no tanto por tratarse del Monarca, como por el hecho de ser el sucesor de Franco. Al desautorizar públicamente el golpe en el mensaje televisado en la madrugada del 24 de febrero, situando la defensa de la Constitución por encima de cualquier otra consideración, el Rey no sólo puso fin a esa contradicción latente, sino que conquistó para la monarquía, de forma ya definitiva, esa legitimidad democrática cuya búsqueda había inspirado su actuación desde 1975.
Críticas
Algunas ONG y movimientos sociales sostuvieron que, en sus visitas a Marruecos, el rey actuaba como intermediario del Gobierno español en la venta de armas a este país80 que habrían sido utilizadas para reprimir al pueblo saharaui. También se le ha criticado su conocida amistad con las familias reales de países de Oriente medio como Arabia Saudí, Kuwait o Emiratos Árabes Unidos, países con regímenes autoritarios, destacando el caso de Arabia Saudí, cuya monarquía absoluta controla todos los organismos del Estado y ha sido durante años acusada de corrupción masiva y de constituir un régimen feudal83 y no libre.

Dentro de las críticas al rey a menudo también se han incluido a los medios de comunicación españoles, que según sus críticos dan una imagen deliberadamente positiva de su figura, que incluso algunos medios extranjeros han señalado como un auténtico culto a la personalidad.

Otras críticas se refirieron a la irresponsabilidad penal del monarca, consagrada en la Constitución Española, que lo hacían inimputable por cualquier delito que pudiera cometer. Además, diversos autores han señalado el tabú existente en los medios de comunicación españoles en torno a la figura del Rey. También ha sido criticado en algunos sectores su papel en el  fallido golpe de Estado que tuvo lugar en 1981, pues el rey habría sabido previamente de su existencia o incluso podría haber sido partícipe. Del mismo modo, algunos autores consideraron inadecuado el ¿Por qué no te callas? que el rey espetó al presidente venezolano Hugo Chávez en la XVII Cumbre Iberoamericana.

En el año 2007, The Times, uno de los periódicos más importantes del Reino Unido, criticó el “lujoso estilo de vida” del rey y la “idealización” que se ha hecho de su figura durante 30 años, al tiempo que lo calificaba de “playboy”.

Según una investigación periodística del diario Público, que tuvo acceso a documentos clasificados, publicada en 2014, el rey Juan Carlos I habría intermediado entre la dictadura militar de Jorge Rafael Videla en Argentina y el gobierno de España presidido por Adolfo Suárez desde 1976. Según la investigación y los documentos confidenciales, España habría proporcionado ayuda económica a través de acuerdos comerciales y diplomáticos. A su vez, el rey también habría hecho de intermediario entre la dictadura argentina y grandes empresarios y banqueros españoles, entre los que se encontraría Emilio Botín padre, propietario del Banco Santander. La necesidad de Argentina por obtener divisas provendría de los grandes gastos que suponían en esos años sus programas de represión política (véase Vuelos de la muerte y Desaparecidos durante el Proceso de Reorganización Nacional).La investigación también señalaba el intercambio de regalos y condecoraciones entre altos cargos de ambas naciones –por ejemplo el rey en 1978 le concedió a Videla la gran cruz de la Orden del Mérito Militar y el collar de la Orden de Isabel la Católica, mientras que el entonces príncipe Felipe (Felipe VI) fue nombrado por la Armada argentina Guardiamarina Honoris Causa en 1981. España también habría dado cursos a 33 militares argentinos entre 1976 y 1983 (ya en democracia) partícipes de la represión en su país.

Fortuna personal
En septiembre de 2012 el diario The New York Times publicó un artículo titulado «Un Rey escarmentado que busca la redención, para España y su Monarquía». En el texto, difundido cinco días después de que el monarca visitara al periódico para explicar la situación española y mejorar la imagen del país,se indicaba, entre otros datos, que «la fortuna de la Familia Real española ha sido estimada en hasta 2.300 millones de dólares [casi 1.800 millones de euros]». Fuentes del diario neoyorquino indicaron posteriormente que el cálculo no había sido producto de una investigación propia, sino que se basaba en un promedio de cifras ya publicadas.

Las únicas publicaciones que, hasta esa fecha, habían incluido una cifra para la fortuna del rey de España, habían sido las revistas Eurobusiness (2000 y 2002) y Forbes (2003). Precisamente, esta última justificó la inclusión del monarca español en sus listas de 2003 por el dato que un año antes había publicado Eurobusiness. Eurobusiness fue la primera en hablar de 1.790 millones de euros en la lista que publicó en 2002 con las 400 personas más ricas de Europa. Aunque en el suplemento anterior, publicado en el año 2000, el rey ya había aparecido con una fortuna estimada en unos 1.681 millones, el dato pasó desapercibido y las reacciones no llegaron hasta que se publicó el número del año 2002, donde se afirmaba.

La familia del Rey Juan Carlos heredó un número importante de propiedades en España y en otros lugares de Europa, incluyendo una en la isla de Mallorca […]. También recuperó obras de arte. Pero la fuente más importante de la fortuna de la Familia Real española procede de una fundación organizada, a finales de los 40, para la restauración de la monarquía por el General Franco. El Rey tiene una fortuna personal valorada en 545 millones de euros y controla bienes familiares por valor de otros 1.136 millones de euros.
En aquella ocasión el Gobierno y la Casa del Rey sí tuvieron conocimiento de la información y reaccionaron desmintiéndola. El embajador español en Reino Unido, país en el que se editaba la revista, envió una carta al director de la misma en la que le transmitía «el estupor de la Casa de Su Majestad el Rey de España» y calificaba de «disparatada» la estimación de Eurobusiness, a lo que añadía la posible explicación al «erróneo» cálculo de la revista.

La disparatada cifra de 1.700 millones de euros sólo se puede explicar por haber entendido ustedes, erróneamente, que los bienes públicos propiedad del Patrimonio Nacional, del Estado español, son propiedad privada de Su Majestad el Rey, lo cual es evidentemente inexacto […] Su Majestad efectúa anualmente, como el resto de los españoles obligados a ello, las correspondientes declaraciones de renta y patrimonio.
Sobre la cuestión de si los bienes inmuebles de Patrimonio Nacional fueron incluidos en la estimación de la fortuna, el artículo de The New York Times sentencia: «una suma [los 2.300 millones de dólares] que sus defensores afirman que fue inflada por la inclusión de propiedades del gobierno».

La prensa generalista española que analizó la información sobre la supuesta fortuna, alineó sus tesis con el dictamen del Gobierno, calificando el dato de «exorbitante» e «inverosímil»,101 de «cálculo incorrecto», «cifra equivocada» e «inflada»100 o de «chocante». Sin embargo, en España, otras voces, como el economista y catedrático de la UPM, además de antiguo consejero delegado de Campsa, Roberto Centeno, dio por válida la cifra del New York Times, y acusó al monarca y su antiguo administrador, Manuel Prado y Colón de Carvajal, de cobrar comisiones por el petróleo importado por el Estado procedente de países de Oriente Medio —de 1 a 2 dólares por barril— desde finales de la década de 1970.103 En 2015 se filtró una conversación, grabada por el Centro Nacional de Inteligencia, donde el empresario Javier de la Rosa afirmaba que el bróker Arturo Fassana, implicado en varias tramas de corrupción y lavado de dinero, «guardó» en algún momento 300 millones a Juan Carlos I.

Vida privada y familiar
A raíz de la polémica surgida por la cacería del rey en Botsuana en abril de 2012, se apuntó, desde determinados ámbitos periodísticos, que los reyes harían vidas separadas, extremo que no ha sido confirmado por la Casa del Rey. La prensa española, periódicos extranjeros como Bild, La Stampa y Middle East Times International así como la periodista Pilar Eyre en su libro La soledad de la reina y el ex director del periódico ABC, José Antonio Zarzalejos, señalaron también una posible relación sentimental de varios años del rey con Corinna zu Sayn-Wittgenstein, hechos que fueron negados por esta última.

La residencia oficial de la Familia Real es el Palacio Real de Madrid, pero se reserva para las ceremonias oficiales. Los reyes residen en el Palacio de La Zarzuela y la familia del rey Felipe reside también dentro del recinto de la Zarzuela, en una construcción reciente llamada Pabellón del Príncipe. La infanta Elena vive en una residencia privada en Madrid y Cristina reside en Ginebra desde el verano de 2013.

En la época estival, la Familia Real reside en el Palacio de Marivent, en Palma de Mallorca, pero para las ceremonias oficiales se reserva el Palacio Real de La Almudaina.

Aficiones
El rey Juan Carlos participó como regatista en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 compitiendo en la clase Dragon con su embarcación Fortuna. Sus dos tripulantes fueron Félix Gancedo y Gonzalo Fernández de Córdoba.108 Posteriormente formó parte del equipo Bribón.

También es radioaficionado (su indicativo es EA0JC), y aficionado al esquí y a la caza. Esta afición ha suscitado distintas polémicas,110 además de la desatada a raíz de su viaje a Botsuana en 2012. Así, el 8 de octubre de 2004 participó en una cacería de osos en Rumanía. En 2006, distintos medios de Rusia lo acusaron de haber cazado a un oso drogado, lo que llevó a la apertura de una investigación por parte de las autoridades rusas. Este hecho fue desmentido por la Casa del Rey.A raíz de esas polémicas, el 21 de julio de 2012 la sección española del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) decidió suprimir el cargo de Presidente de Honor de sus estatutos, cargo que ostentaba el Rey desde la fundación de la organización.

Fue ganador del Premio Carlomagno en 1982 y del Premio Simón Bolívar en 1983, y ha recibido doctorados honoris causa en universidades como las de Bolonia (1988), Oxford (1986), Cambridge (1988), Harvard (1983) o La Sorbona (1985).

Salud
Ha tenido que someterse a varias intervenciones quirúrgicas en las últimas décadas. La noche del 21 al 22 de junio de 1981 tuvo que ser operado de urgencia como consecuencia de un golpe contra una puerta de cristal cuando se disponía a bañarse en la piscina del La Zarzuela, que le produjo un corte en el nervio radial. El 3 de enero de 1983 sufrió una fisura en la pelvis mientras esquiaba en Gstaad (Suiza), por la que hubo de estar tres meses de baja.El 19 de julio de 1985 tuvo que ser intervenido nuevamente para extirparle una fibrosis consecuencia de aquel accidente de esquí. El 28 de diciembre de 1991 padeció un nuevo accidente de esquí en Baqueira Beret, tras el que hubo de ser operado de la rodilla, lo que le llevó a estar cuatro meses de baja.

El 8 de mayo de 2010 le fue extraído un tumor benigno del pulmón en Barnaclínic, entidad sanitaria privada vinculada al Hospital Clínic de Barcelona. El 14 de abril de 2012 tuvo que ser operado de urgencia de la cadera en el Hospital Quirón San José de Madrid, después de una rotura acaecida durante una cacería de elefantes a la que había sido invitado en Botsuana. El 23 de noviembre de 2012, el rey es intervenido de nuevo en el Hospital Quirón San José de Madrid, en esta ocasión para implantarle una prótesis en la articulación de la cadera izquierda.

El 3 de marzo de 2013, el monarca fue intervenido quirúrgicamente en la Clínica La Milagrosa de Madrid, en este caso de discopatías y de estenosis de canal lumbar. El 24 de septiembre de 2013, el rey es operado de su cadera izquierda en el Hospital Universitario Quirón de Pozuelo de Alarcón, Madrid. La intervención quirúrgica estuvo dirigida por el doctor Miguel Cabanela. El 21 de noviembre de 2013, el monarca fue operado de nuevo de su cadera izquierda, para sustituir la prótesis provisional implantada en la anterior intervención por una definitiva. La intervención se realizó también en el Hospital Universitario Quirón de Pozuelo de Alarcón, Madrid.

Títulos, honores y nombramientos

Durante su reinado
La Constitución Española, en su título II, artículo 56, párrafo 2, designó el título de rey para Juan Carlos I, pudiendo hacer uso de otros títulos y dignidades, generalmente referidas a entidades históricas, y que han estado tradicionalmente asociadas a la Corona española.

Rey de España.
Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias (referido a Nápoles y Sicilia), de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Menorca, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales y de las Islas y Tierra Firme del Mar Océano.
Archiduque de Austria.
Duque de Borgoña, de Brabante, de Milán, de Atenas y de Neopatria.
Conde de Habsburgo, de Flandes, del Tirol, del Rosellón y de Barcelona.
Señor de Vizcaya y de Molina.
Etc.nota 8
No obstante, la mayoría de estos títulos tienen un carácter meramente honorífico. Otros títulos y dignidades asociados al titular de la Corona son los siguientes:

Rey Católico.
Capitán general de las Reales Fuerzas Armadas y su comandante supremo;
Gran maestre de la Orden del Toisón de Oro;
Gran maestre de la Orden de Carlos III.
Gran maestre de la Orden de Isabel la Católica y de la Orden del Mérito Civil.
Gran maestre de la Orden de Alfonso X el Sabio.
Gran maestre de la Orden de San Raimundo de Peñafort.
Gran maestre de la Orden de Cisneros.
Gran maestre de las órdenes militares de Montesa, Alcántara, Calatrava y Santiago, así como de otras órdenes militares menores o condecoraciones de España.
Gran maestre de la Real Orden de Caballeros de Santa María de El Puig.
Caballero de la Orden de San Javier, de la Orden de San Jenaro, de la Suprema Orden de la Santísima Anunciación, de la Orden de la Jarretera y de la Orden del Imperio británico (desde 1988);
Bailío gran cruz de justicia con collar de la Orden de Constantino y Jorge de Grecia.
Bailío gran cruz de honor y devoción de la Orden de Malta;
Gran collar de la Orden de la Reina de Saba (Imperio etíope) y de la Orden de Pahlaví (Imperio de Irán);
Gran Cordón de la Suprema Orden del Crisantemo del Estado de Japón;
Caballero gran cruz de la Legión de Honor y de la Orden Nacional del Mérito;
Hermano mayor de la Hermandad del Santo Entierro de Sevilla, Hermandad del Santo Entierro de Bollullos Par del Condado (Huelva), de la Real Cofradía del Santo Sepulcro y de la Soledad de Villarrobledo, de la Real Cofradía del Santo Sepulcro de Medina del Campo (Valladolid), Real Cofradía El Prendimiento de Hellín y de las Reales Maestranzas de caballería de Ronda, Granada, Valencia, Sevilla y Zaragoza;
Miembro de la Real Asociación de Hidalgos de España;
Gran Cruz de la Real Orden del Mérito Deportivo.
Después de su reinado
Tras abdicar, Juan Carlos y Sofía mantienen con carácter honorífico y de forma vitalicia el título de reyes, y reciben tratamiento de Majestad y honores análogos a los establecidos para los herederos de la Corona.

Capitán general en la reserva de las Fuerzas Armadas.
Nombramientos en homenaje al rey
Artículo principal: Nombramientos en homenaje al rey Juan Carlos I
Numerosos lugares, infraestructuras y objetos han sido nombrados en homenaje al rey Juan Carlos I, en la propia España, así como en el resto del mundo. Entre los más significativos están: la Base Antártica Juan Carlos I en la isla Livingston (Islas Shetland del Sur), el Buque de Proyección Estratégica Juan Carlos I (perteneciente a la Armada Española), el Parque Juan Carlos I en Madrid, la Universidad Rey Juan Carlos en Móstoles o el Centro Rey Juan Carlos I de España (The King Juan Carlos I of Spain Center) en Nueva York (Estados Unidos).

Cine y televisión
A lo largo de los años, la figura de Juan Carlos I se ha convertido en personaje de películas y telefilmes en España, pudiendo mencionarse los siguientes:

Mortadelo y Filemón. Misión: salvar la Tierra (2008), interpretado por Toni Albà.
Los últimos días de Franco (2008), interpretado por Fernando Cayo.
El día más difícil del rey (2009), interpretado por Lluís Homar.
Adolfo Suárez, el presidente (2010), interpretado por Fernando Cayo.
Alfonso, el príncipe maldito (2010), interpretado por Fernando Gil.
Felipe y Letizia (2010), interpretado por Juanjo Puigcorbé.
Tarancón, el quinto mandamiento (2010), interpretado por Álex Tormo.
La película (2011), interpretado por Fernando Cayo.
Los días de gloria (2011), interpretado por Ángel Hidalgo.
Sofía (2011), interpretado por Jorge Suquet.
El Rey (2013), interpretado por Fernando Gil

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