ALTERNATIVAS A LOS MEDICAMENTOS PARA EL TRATAMIENTO DEL DOLOR

Publicado por: | Publicado: septiembre 24, 2017 1:05 pm

Hace muchos años sufría de dolores de cabeza que me debilitaban asociados con varias actividades en apariencia no relacionadas que incluían cocinar para otros y coser cortinas para la casa. Pensé que podría ser alérgica al gas natural o a ciertas telas hasta que un día me di cuenta de que tensaba los músculos faciales cuando me concentraba atentamente en algún proyecto.

La cura fue sorprendentemente sencilla: tomé conciencia de la manera en que reaccionaba mi cuerpo y la cambié a través de una modificación auto inducida en mi conducta. Relajaba los músculos conscientemente cuando me enfocaba en una tarea que podía precipitar un dolor de cabeza producido por la tensión.

Casi cinco décadas después, era mi espalda la que me dolía cuando cocinaba rápido, incluso una comida sencilla. De nuevo me di cuenta de que estaba transfiriendo el estrés a los músculos de mi espalda y tenía que aprender a relajarlos y darme más tiempo para terminar cualquier proyecto y así mitigar el estrés. Me da gusto informar que hace poco preparé una cena para ocho personas sin ningún dolor.

No es mi intención sugerir que todos los dolores pueden curarse mediante la autoconciencia y un cambio en la conducta. Sin embargo, las investigaciones recientes han demostrado que la mente —junto con otros remedios no farmacológicos— puede constituir una medicina poderosa para aliviar muchos tipos de dolores crónicos o recurrentes, en especial la lumbalgia.

Como lo dijo James Campbell, neurocirujano y especialista en dolor: “El mejor tratamiento para el dolor está frente a nuestros ojos”. Sugiere no “ponerse catastróficos”: no asumir que el dolor representa algo desastroso que te evitará llevar la vida que has elegido.

El dolor agudo es una señal de la naturaleza para avisar que algo anda mal y hay que atenderlo. Por su parte, el dolor crónico ya no es una señal útil de precaución, pero puede llevar a un sufrimiento perpetuo si la gente se mantiene temiéndolo, dice el doctor.

“Si el dolor no es una indicación de que algo está gravemente mal, puedes aprender a vivir con él”, dijo Campbell, profesor emérito en las Instituciones Médicas Johns Hopkins. Demasiado a menudo, explicó, “la gente con dolor queda atrapada en un círculo vicioso de inactividad que da por resultado pérdida de fuerza muscular y por lo tanto más problemas de dolor”.

Es posible que usar medicamentos potentes para los problemas de dolor crónico solo los incremente porque con frecuencia se necesitan dosis cada vez más altas. Por ello, un grupo creciente de especialistas está explorando tratamientos no invasivos y sin medicamentos, algunos de los cuales han demostrado ser sumamente eficaces en el alivio del dolor crónico.

El Colegio de Médicos de Estados Unidos dio a conocer recientemente nuevos lineamientos para tratar sin fármacos el dolor de espalda crónico o recurrente, un padecimiento que afecta a cerca de un cuarto de adultos con un costo para el país de más de 100.000 millones de dólares al año.

Puesto que la mayoría de los pacientes con dolor de espalda mejoran con el tiempo “independientemente del tratamiento”, el colegio recomienda remedios tales como aplicación tópica de calor, masajes, acupuntura o, en algunos casos, manipulación de la columna (quiropráctica u osteopática). Para quienes sufren dolor crónico de espalda, las sugerencias incluyen ejercicio, rehabilitación, acupuntura, tai chi, yoga, relajación progresiva, terapia congnitivo-conductual y reducción del estrés basada en la atención plena.

El manejo sin medicamentos es ahora una prioridad entre los investigadores del Centro Nacional de Salud Complementaria e Integradora, una división de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. Un resumen bastante completo sobre la eficacia de los tratamientos sin fármacos para problemas de dolor comunes —dolor de espalda, fibromialgia, migraña, artritis de rodilla y dolor de cuello— se publicó el año pasado en Mayo Clinic Proceedings, firmado por Richard L. Nahin y colaboradores por parte del centro.

Con base en la evidencia de estudios clínicos bien diseñados, el equipo informó que estos enfoques complementarios “pueden ayudar a algunos pacientes a manejar sus problemas de salud relacionados con el dolor: acupuntura y yoga para el dolor de espalda; acupuntura y tai chi para la osteoartritis de rodilla; masaje terapéutico para el dolor de cuello con una frecuencia adecuada y para un beneficio a corto plazo; y técnicas de relajación para migraña y dolor de cabeza intenso”.

Algunas evidencias menos sólidas también sugieren que el masaje terapéutico, así como las manipulaciones de columna y osteopática podrían beneficiar a los pacientes con dolor de espalda, y las técnicas de relajación y el tai chi podrían ayudar a los pacientes con fibromialgia a encontrar alivio.

Entre los estudios más recientes, realizados por Daniel C. Cherkin y sus colegas en el Instituto de Investigaciones Group Health (ahora conocido como el Instituto de Investigación sobre Salud Kaiser Permanente Washington) y la Universidad de Washington en Seattle, tanto la reducción de estrés basada en la atención plena como la terapia congnitivo-conductual demostraron una mayor eficacia que la “atención común” para el alivio del dolor lumbar crónico y el mejoramiento de las funciones de los pacientes.
La terapia cognitivo-conductual (TCC) básicamente enseña a la gente a reestructurar su manera de pensar en los problemas. “Ya había evidencia de que la TCC es eficaz para tratar distintos padecimientos de dolor”, dijo Cherkin. “Nuestro estudio mostró que la terapia cognitivo-conductual y la reducción de estrés basada en la atención plena fueron similares en cuanto a reducción de las disfunciones y la severidad del dolor”.

En un estudio de seguimiento realizado dos años después, aún era más probable que los pacientes tratados con terapia de atención plena mejoraran que aquellos que recibían la atención usual, informó el equipo en febrero.

Sin embargo, en cuanto al acceso a los tratamientos para el dolor sin fármacos, hay dos problemas principales. El primero es que la mayoría de las aseguradoras médicas no cubren el costo de muchos, si no es que de todos, los métodos complementarios ni los pagos a quienes los brindan. Cuando se ven obligados a pagar de su bolsa, es muy probable que muchos pacientes elijan el remedio farmacológico, a pesar de sus posibles desventajas, pues el seguro sí lo cubrirá.

Otro reto es la disponibilidad. La gente que vive en áreas no urbanas puede tener dificultades para encontrar a un terapeuta cercano con capacitación para administrar terapia cognitivo-conductual, reducción del estrés basada en la atención plena o incluso un masajista experto, un maestro de tai chi o un acupunturista.
Fuente: The New York Times/ JANE E. BRODY

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